El testigo clave que la fiscalía y la querella ubican como "la segunda víctima" en la escena del crimen de Marcelo Cabeza, aportó ayer un dato que abona una hipótesis de por qué le cortaron las manos al chofer de Salud de 49 años cuyo cuerpo apareció sin esas extremidades, calcinado en el interior de un Renault Clio en un descampado sobre calle Virrey Vertiz de Paraná la madrugada del 2 de febrero de este año.

































