En medio de su declaración, la víctima giró a la izquierda y reconoció al policía que lo había agredido: "Es ese". Sucedió durante el juicio a los dos últimos miembros del Comando Radioeléctrico de la Costa que siguen sosteniendo su inocencia, mientras que el resto de sus compañeros aceptaron penas de hasta 8 años y medio de prisión.

































