Una investigación que comenzó con daños y faltantes de elementos en el crematorio municipal terminó el miércoles por la tarde con dos detenidos en barrio San Pantaleón, a metros del cementerio de la ciudad de Santa Fe.
Un joven de 25 años y un menor de 17 fueron aprehendidos tras un operativo en barrio San Pantaleón, detrás del cementerio. Los agentes secuestraron motoguadañas coincidentes con las sustraídas.

Una investigación que comenzó con daños y faltantes de elementos en el crematorio municipal terminó el miércoles por la tarde con dos detenidos en barrio San Pantaleón, a metros del cementerio de la ciudad de Santa Fe.
Los aprehendidos: un joven de 25 años y un adolescente de 17. En el medio, un operativo coordinado y herramientas que hablaban por sí solas.
La secuencia se inició en la mañana del martes y había dejado una escena incómoda en el crematorio municipal: daños en las instalaciones y la desaparición de tres motoguadañas. No fue un golpe sofisticado, pero sí audaz. Y dejó marcas.
Los investigadores encontraron un rastro en las inmediaciones y sumaron el testimonio clave de un vecino que aseguró haber visto a dos personas retirarse del lugar con elementos que coincidían con lo denunciado. Con esos datos comenzó a cerrarse el círculo.
La pesquisa condujo a la zona de calle Estrada al 5200, detrás del camposanto. Allí se desplegó un operativo conjunto entre la Policía de Acción Táctica y el Comando Radioeléctrico.
Primero fue detenido el mayor de edad, identificado por sus iniciales como M.R. Poco después, cayó el menor señalado como presunto cómplice.
En el marco de una requisa domiciliaria, los efectivos secuestraron tres motoguadañas de la misma marca y modelo que las denunciadas como robadas. Un detalle que, en investigaciones de este tipo, pesa más que cualquier sospecha.
El hallazgo de los equipos resultó determinante. Las características coincidían con precisión con las sustraídas del interior del crematorio. Para los investigadores, no se trató de una casualidad.
El procedimiento fue informado a la jefatura de la Unidad Regional I y tomó intervención el fiscal de Flagrancia en turno para el mayor, mientras que el caso del adolescente quedó en manos de la Fiscalía de Menores, ambos organismos dependientes del Ministerio Público de la Acusación.
Por disposición judicial, ambos quedaron detenidos, correctamente identificados y con formación de causa como presuntos autores de daños y robo. La identidad del menor permanece bajo reserva, como establece la ley.
Lo que comenzó como un robo en un espacio poco habitual terminó con dos aprehensiones en una zona donde el silencio del cementerio fue, esta vez, escenario de un operativo policial.




