El subteniente Matías Chirino murió en junio. Fue en circunstancias de una “bienvenida” al cuartel que serviría como primer destino de su naciente carrera militar. Eso disparó investigaciones judiciales y militares. En el último ámbito, se cargaron las tintas por desobediencia y abuso de autoridad contra nueve oficiales del Ejército que participaron de la cena que tuvo un trágico desenlace. En primera instancia, a nivel Brigada, se determinó la baja de ocho de ellos. Pero dicha determinación no quedó firme, al ser recusada por los causantes. Es decir, aún no hubo destitución efectiva. Será el máximo órgano de instrucción disciplinaria el encargado de validar, modificar o desestimar lo actuado hasta el momento.

































