Azucena Ponce de León sufre cada día desde el 19 de septiembre de 2019. Cada fiesta familiar, cada cena, cada almuerzo, cada abrazo a sus nietos… cada motivo de felicidad le provoca también dolor desde entonces. Es que ese día le arrancaron "la mitad de su corazón", le arrebataron a su joven hijo. Mataron a Maxi. Lo ejecutaron sin piedad para robarle la moto. "Vamos a tomar algo por el finado", le propuso uno de los presuntos homicidas al otro esa noche. El próximo jueves 22 de este mes, tres días después de que se cumpla un nuevo aniversario del crimen, comenzará el juicio oral contra los dos acusados del sangriento asalto. "Sólo quiero que se haga justicia y que estos tipos paguen por lo que hicieron. Que los jueces les den la pena máxima. Qué queden adentro, que no salgan a la calle, porque yo lo tengo a mi hijo cuatro metros bajo tierra", exige la mujer que habla con firmeza a pesar de las lágrimas que asoman de sus ojos.




































