Un episodio de extrema tensión sacudió la calma vespertina del barrio Siete Jefes. Fue a plena luz del día, cuando un grupo numeroso de jóvenes intentó robar una motocicleta e ingresar a una vivienda familiar mientras en el interior se encontraban un niño de 3 años y su niñera. Los gritos desesperados de la mujer lograron frustrar el ataque, pero el impacto emocional dejó huellas profundas.


































