La ciudad de Rosario sigue sumando hechos de extrema violencia y parece estar librada a su suerte. A las periódicas balaceras y hechos de sangre que terminan en crímenes se van contando ataques contra sedes sindicales y también contra edificios de las fuerzas de seguridad, demostrando que los sicarios de la tercera ciudad del país hacen lo que quieren.




































