“Mi hija está muy delicada, en terapia intensiva. Lucha por su vida. Yo tengo mucha fe y mi esperanza es inquebrantable, pero Tamara está muy quemada. Tiene lesiones en la cara, la cabeza, el cuello, el pecho, los brazos... Lo que más duele es su ausencia, porque son muy unidos con sus hijos”, se lamentó Patricia Mourello, quien debió renunciar a su trabajo en el distrito de Arroyo Leyes para ocuparse de sus nietos, una adolescente de 16 años, una niña de 13 y un pequeño de 10.


































