Seguirá presa la mujer detenida en su casa de la ciudad de Esperanza en el marco de una serie de allanamientos realizados luego del hallazgo de 13 kilogramos de cocaína ocultos en el interior de dos secarropas.
Fue detenida durante los allanamientos derivados del hallazgo de 13 kilos de cocaína en dos lavarropas. Es la única que continúa en la órbita de la Justicia provincial.

Seguirá presa la mujer detenida en su casa de la ciudad de Esperanza en el marco de una serie de allanamientos realizados luego del hallazgo de 13 kilogramos de cocaína ocultos en el interior de dos secarropas.
Se trata de Tamara Soledad Peralta, a quien le atribuyeron el delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”. El juez Sergio Carraro dispuso que continúe tras las rejas mientras la pesquisa avanza.
La causa denominada “cocaína seca” inició con una investigación comandada por el fiscal Alejandro Benítez, y se precipitó cuando el 29 de enero la policía secuestró un cargamento de cocaína en la ciudad de Santa Fe tras una persecución por avenida Circunvalación.
Al constatar que se trataría de una red narcocriminal a gran escala, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) remitió las actuaciones a la Justicia Federal.
Sin embargo, decidió imputar a cinco personas: cuatro fueron puestas a disposición del fuero federal el jueves, mientras que la quinta, Tamara Peralta, continúa en la órbita provincial porque aún no se logró establecer una conexión directa entre ella y la organización narco.
Durante la audiencia de medidas cautelares, la fiscal Natalia Giordano señaló que el origen de la causa contra Peralta se remonta a una investigación previa sobre R.F.S., alias el "Gordo Fabi", quien es considerado el principal investigado y proveedor de la red.
Sendas denuncias al 911 y reportes vecinales indicaron que Peralta proveía estupefacientes a otros puntos de venta en Esperanza y habría acudido a las viviendas armada y acompañada por el propio “Gordo Fabi”.
Las tareas de campo realizadas por la Policía de Investigaciones (PDI) confirmaron que Peralta se había mudado a una casa de Belgrano al 1200 para facilitar la actividad ilícita. A través de registros fílmicos del centro de monitoreo local y vigilancias en diferentes horarios, los investigadores acreditaron movimientos constantes y compatibles con el microtráfico.
Los vecinos, aunque temerosos de declarar formalmente por miedo a represalias, brindaron información crucial sobre la identidad de la mujer que manejaba el punto de venta.
El 31 de enero pasado allanaron la vivienda de Peralta y secuestraron allí: 142 envoltorios de cocaína (0.54 gramos cada uno), una "piedra" de la misma sustancia de 177 gramos, balanzas de precisión y la suma exacta de $10.590.000 en efectivo.
Para los fiscales la presencia de tal cantidad de dinero, sumada a la falta de un empleo formal, evidencia que el capital provenía directamente de la venta de drogas.
Los defensores particulares José Ignacio Mohamad y Luis Miguel Massot propusieron una serie de medidas alternativas a la prisión preventiva. Sin embargo, el juez Carraro no hizo lugar a su requerimiento, tras acreditar la existencia de riesgos procesales.




