"Desde que compramos la propiedad, hace cinco años, le fuimos agregando seguridad a la casa. Le pusimos rejas, después le agregamos la malla porque entre la reja metían la mano para abrir los vidrios, reventaban los candados. Necesitábamos más seguridad y pusimos alarma, primero adentro de la casa, luego no fue suficiente y fuimos ampliando sectores. Entonces contratamos un servicio de alarmas. Luego entraban por las cosas del patio, así que invertimos en ladrillos y tapialamos toda la quinta. La última vez nos habían cortado el tejido para robarnos dos macetas. Dijimos, bueno, ponemos cámaras. Creímos que íbamos a estar tranquilos, pero anoche nos entraron nuevamente y se llevaron la cama elástica que le habíamos comprado a los chicos. Tenía apenas un mes y pico de uso. Lo peor de todo es que todavía la estoy pagando, me quedan como cuatro cuotas", contó evidentemente hastiada.