El efecto de la barrera tecnológica para ingresar elementos y sustancias prohibidas a las principales cárceles de la provincia sigue desencadenando situaciones sorprendentes. El ingenio al que se apela para intentar burlar los controles y el alcance de los scanners y body scanners llevó a que familiares o amigos de los detenidos probaran ingresar droga o celulares a través de un televisor, en los apoyabrazos de un sillón de ruedas, en la suela de un zapato y hasta dentro de una papa, por sólo mencionar algunos ejemplos.





































