El valor de un bien es lo que alguien está dispuesto a pagar por él. Y pocas veces ha estado tan desconectado de la realidad como al comienzo de este año. El fenómeno GameStop, la decadente compañía de videojuegos que se disparó en Bolsa tras las compras masivas de usuarios agrupados en un foro de Reddit, ha alentado a otros a intentar replicar su fórmula para multiplicar su dinero en cuestión de horas. Y Telegram, por su garantía de anonimato, se ha convertido en su guarida favorita para idear nuevas operaciones: decenas de grupos de inversores particulares se han creado en las últimas horas en la aplicación de mensajería.






























