- Estuve hasta las 3 de la mañana jugando Roblox con mis amigos – me dijo Blas con una enorme sonrisa.
- Estuve hasta las 3 de la mañana jugando Roblox con mis amigos – me dijo Blas con una enorme sonrisa.
-¿Hasta esa hora, siendo que tenías escuela al otro día? – le pregunté.
-¿Y qué importa? – me respondió, arqueando la boca y alzando los hombros – Me gusta estar con mis amigos…
-Ya tengo tres nuevas amigas – aseguró Lety con satisfacción – Nos juntamos en los recreos y estamos siempre charlando.
-¿Se conocían desde antes? – quise saber.
-No. Ellas iban a otras escuelas. Nunca nos habíamos visto antes de que empezaran las clases".
La rapidez con la que los niños y los adolescentes etiquetan a alguien como "amigo" no sólo en el entorno digital sino también en el real no es casualidad, sino que responde a una combinación del desarrollo cognitivo, la naturaleza de los videojuegos y la búsqueda de pertenencia.
En los juegos en red, los jugadores además de estar pasando el tiempo; están colaborando para vencer a alguien, ganar una partida o construir un mundo. Trabajar juntos bajo la presión por ganar genera una descarga de dopamina y adrenalina. Para un cerebro joven, esa sensación de "estamos en el mismo equipo" se traduce directamente como amistad, aunque no conozcan nada de la vida del otro fuera de la pantalla.
En Internet, las personas suelen mostrar solamente sus mejores facetas o intereses compartidos. Si ambos juegan al mismo juego y usan el mismo lenguaje técnico consideran que esa otra persona es exactamente como ellos. Como no hay conflictos de convivencia diaria la relación parece perfecta y libre de los problemas de las amistades presenciales.
El cerebro de los adolescentes todavía está desarrollando el área encargada del juicio, la toma de decisiones, la evaluación de riesgos y el pensamiento crítico. Tienden a priorizar la gratificación inmediata (tener a alguien con quien hablar o jugar ya mismo) sobre la evaluación cautelosa de quién es realmente la persona detrás del nick o del avatar.
Muchos niños y adolescentes buscan en la red la validación que quizás les cuesta encontrar en su entorno físico. A veces es más fácil confiarle un secreto a un extraño que no los conoce en la vida real porque siente que no puede juzgarlo. Esto crea una falsa sensación de intimidad profunda en muy poco tiempo, y a eso lo confunden con un amigo y con la amistad.
En este tiempo, explicar la diferencia entre un "conocido" y un "amigo" es un reto fundamental, porque la cercanía en el vínculo se confunde con la frecuencia de conexión y contacto. La idea principal es enseñarles que la amistad no es un interruptor que se enciende de golpe, sino una especie de semilla que hay que sembrar, regar y cuidar hasta que sea una planta que llegue a florecer y dar frutos, con el paso del tiempo. Es esencial explícales que conocer el nick o nombre de alguien, su avatar o qué juegos le gustan es solamente una presentación, pero que para ser amigos hay que pasar mucho tiempo juntos, compartir distintas situaciones, sentir confianza y afecto, conocerse en profundidad e interesarse en ese otro por él y no para uno mismo. Un amigo es alguien que ha demostrado estar ahí en los momentos malos y no sólo cuando el juego es divertido. Si solamente comparten un mismo espacio, juego o simple diversión son compañeros de clase, de club o de juego… pero no amigos.




