“ – Bueno… ya va a aprender – me dijo Isabella, despreocupadamente, cuando hice alusión a que, habiendo cumplido los 5 años un par de meses atrás, Bianca debería tener logrados ciertos hábitos – Ella come cuando tiene hambre y nos parece correcto. Se va a la cama cuando tiene ganas de dormir y nos parece que está bien. No queremos obligarla a que haga algo que no quiere. Lo mismo pasa con el baño; hay veces que no tiene ganas de bañarse… y la dejamos. ¡O lavarse los dientes! – exclamó, abriéndose de brazos y poniendo los ojos en blanco.


































