Colón jugó mal, fue superado, lo perdió con justicia aunque de manera ilegítima. ¿Por qué?, porque el segundo gol de Racing estuvo viciado de nulidad. El árbitro debió cobrar el offside que al principio le marcó el asistente cuando se quedó parado, aunque luego se “mandó a guardar” y le dijo que Cvitanich “no cabecea”. No importa, la acción de Cvitanich interfiere frente a un adversario (Burián) al hacer un movimiento por jugar el balón. Estas dos condiciones se dan, por lo que se debió anular el gol. Cuando el balón es cabeceado en el primer palo por Cáceres, la pelota va cruzada en dirección al segundo palo y allí está Cvitanich, en posición fuera de juego e interfiriendo y realizando un movimiento (el de querer cabecear la pelota) que debe ser tenido en cuenta por más que el balón no haya sido tocado por el delantero que había ingresado unos minutos antes.




































