Hay una mezcla grande de indignación e impotencia en la gente. Es algo absolutamente razonable, lógico y esperable. A la cancha de Colón van decenas de miles y no puede ser ni pueden entender que esa multitud, pacífica más allá de lo pasional, se quede sin ir a su estadio, a ver a su equipo y disfrutar del espectáculo para el que también colaboran, muchos hasta privándose de necesidades esenciales. Es muy triste.



































