Tres jugados, tres ganados. Parece que todos se tomaron en serio esto de jugar seis finales. Porque el Colón de las dudas, de la impotencia, de esa imagen totalmente caída, pasó ahora, en sólo diez días, a convertirse en un equipo revitalizado en todos los aspectos. Y con una imagen ganadora que contrasta con la otra, con la perdedora que lo llevó a hundirse en el peor de los escenarios hace menos de dos semanas.


































