Con Lucas Beltrán, a Colón le pasó algo similar a lo de Christian Ferreira: llegaron de River, con poco rodaje o nulo directamente y la necesidad, ambos, de mostrarse. Ferreira apareció como titular nada menos que en la final de hace ya casi un año ante Racing y fue uno de los mejores de la cancha. En ese esquema plagado de volantes con llegada que diagramó Domínguez, funcionó a pleno. Beltrán se acomodó muy bien en un plantel con variantes. Su juventud (21 años) y sus goles (con cinco en la Copa de la Liga, fue el goleador de Colón), terminó siendo una de las figuras y un jugador indiscutido. Excepción hecha del Pulga Rodríguez, con otro estilo de juego, Lucas Beltrán se fue ganando un lugar en la misma medida que, por ejemplo, ya no era indiscutido Facundo Farías y tampoco Wanchope Abila daba claras señales al técnico de merecer una titularidad.

































