Fue la figura y la clara demostración de que, ahora, Gorosito tiene lo que antes no tenía: recambio, soluciones afuera para que si falta alguno, no se note. Y no solamente que la ausencia, en este caso de Batallini no se advirtió, sino que apareció un jugador postergado en estos últimos partidos como Santiago Pierotti, para convertirse en el mejor de todos y en una posición en la que Pipo no lo había utilizado nunca.




































