Colón apenas ganó 7 partidos en el año en el torneo local, de los cuáles dos de ellos fueron con Marini y otros tres se lograron en forma consecutiva a principios de año. Todo lo que pasó en el medio fue muy malo. Matemática y futbolísticamente hablando. Con una conclusión que salta muy claramente a la vista y de la que ya se ha hablado: la pérdida considerable de jerarquía individual, producto de la imprevisión en el reemplazo de jugadores clave y con un rendimiento en líneas generales que fue bajando paulatinamente. Conclusión: Colón apenas "enchufó la máquina" en la Copa Libertadores, al menos en esa primera fase que logró ganar. Muy poco para una institución que, a partir del 5 de junio del año pasado (el día siguiente a la coronación como campeón del fútbol argentino) debió planificar la conformación del plantel sabiendo con suficiente antelación lo que iba a jugar.




































