El pitazo final de Ramírez no le puso punto final al día. En todo caso, le dio paso a un “anochecer de un día agitado”, como el título de una de las canciones emblemáticas de Los Beatles, que continuó con una reunión. En la misma, sólo hubo dos temas: 1) la situación de los dos pares implicados y detenidos (Darrás y Paniagua); 2) la necesidad de darle otra vuelta de rosca a la situación deportiva. El año consumió ya a tres entrenadores. Pero a falta de seis partidos, todavía es mucho el camino que queda por transitar. Y por más que las chances de conseguir algo (ejemplo: clasificar a la Sudamericana) son imposibles ni siquiera de pensarlo, no son pocos partidos y el enfermo requiere urgente atención para evitar que siga desmejorando su ya deplorable estado de salud.