En la temporada 90-91, Colón tuvo un año para el olvido. Arrancó contratando a un entrenador que venía con la chapa de haber llevado a Deportivo Italiano a jugar en Primera, como Ramón Cabrero, quien luego se convirtió en un hombre fundamental en Lanús, primero como formador y luego dirigiendo al equipo que consiguió el título de campeón en 2007. Tanto lo quieren en Lanús que hay una calle que lleva su nombre. Pero en Colón, Cabrero fracasó con el armado de un plantel que no dio resultado. Vinieron jugadores como Crema, Nocelli, Zacharsky, Irazoqui y Moralejo, más algunos otros que aportaron algo más como Capocetti, Bastía (el delantero) y Rolando Barrera, más un juvenil del club, de enormes condiciones como el Zurdo Verdirame, que al poquito tiempo de iniciado el torneo se fue transferido al Colo Colo.

































