Corría 1967, un año que tenía una particularidad muy especial para el fútbol santafesino: por primera vez, Colón y Unión se iban a ver las caras en la máxima categoría (fue 0 a 0 en el 15 de Abril y 1 a 1 en el Brigadier López, con goles de Nogara y el Pato Colman). El 26 de marzo de ese año (se cumplieron 54 años), llegaba a Santa Fe un grande del fútbol sudamericano, Peñarol de Montevideo, el equipo que llegaba plagado de pergaminos, algo parecido a lo que había acontecido 3 años antes con el Santos de Pelé.



































