Es el cuarto entrenador en el año, a siete partidos del final de la fase clasificatoria, casi sin chances ya y con un proceso electoral de por medio. Ezequiel Medrán, este rafaelino de 44 años que llegó a Santa Fe para tomar este “fierro caliente” que es Colón, sabe que tiene ante sí la responsabilidad de sacar adelante un equipo que viene de tropezón en tropezón y que ya tiene el rótulo de “fracaso” pegado en la frente, como para hacer más digno el final y ganarse la confianza de todo el arco político de Colón, pensando en las elecciones que vendrán en los últimos meses del año.





































