“No me juzgues por mis éxitos, júzgame por las veces que me caí y volví a levantarme”. La frase de Nelson Mandela parece hecha por y para Colón. Desde aquella cuna humilde y sus padecimientos. Desde el campito y esos niños que le dieron vida. Desde la vieja cancha de Bv. Zavalla y Moreno de la que fue despojado. Y desde la actual, que desafió tantas penurias y desastres naturales. El avance criminal del agua hace 21 años se encontró con la nobleza sin límites de su estadio, que fue el dique de contención en aquella inundación de 2003 que convirtió a aquél 5 de mayo de los 98 años, en uno de los aniversarios más tristes.



































