Se puede fingir todo lo que uno quiera, pero una mirada siempre lo confesará todo. Julio César Falcioni ríe, festeja una ocurrencia y hasta parece sentirse cómodo. "Por mí, seguimos media hora más, pero traigan una cervecita", tira. Pero a la vez, no oculta todo lo que le tocó vivir. Su enfermedad ("sentí de cerca la muerte"), la muerte de su mujer, la de su hermana, su madre de más de 90 años que a veces no lo conoce. "Es la vida", dice. Y lo acepta como el costo a pagar luego de tantas alegrías y momentos inolvidables vividos, con la familia y con el fútbol. Los ojos de Falcioni van cambiando su semblante y hablan por sí mismos. Pero está fuerte. Su capacidad para superar las circunstancias traumáticas de la vida fueron -son, en realidad- tan importantes como la que tuvo para ser tantas veces campeón en su carrera. Una carrera que se inició en 1976, con una "perlita" a tono con este presente en Colón.


































