La receta de principios de año no dio resultado. Se armó un plantel apostando a la “inteligencia” (palabra empleada por el director deportivo, Iván Moreno y Fabianesi), para sacarle jugo al mercado. Y un cuerpo técnico de gente de conocidos de la casa, pero sin experiencia. El buen fútbol no llegó, algunos resultados se dieron al principio y la catarata de derrotas (cuatro en total), abortaron el proceso. Ni siquiera alcanzó el buen partido que se jugó en cancha de Chacarita, pero con derrota. Se le puso punto final a ese plan y arrancó la segunda parte, con correctivos muy claros: 1) la llegada de un DT con experiencia en la categoría y pasado inmediato exitoso, como Yllana; y 2) la venida de refuerzos que lleguen de la mano y el deseo de dicho entrenador, como para darle la posibilidad de meter su propia impronta.