El diagnóstico gira alrededor de conceptos ya vertidos (empezando por la disminución de jerarquía que ha tenido el plantel), pero se agrava con actuaciones realmente flojas. Rondina -que tomó un plantel ya armado- perdió su primer partido, pero es el primero en darse cuenta de que el nivel de juego que mostró su equipo en todos los partidos es muy bajo y preocupante. La victoria en Junín fue un espejismo. De manera muy sensata, se alejó del furor momentáneo de los tres puntos cosechados en aquella tarde, para señalar que "jugando así no vamos a conseguir el objetivo de entrar en la Sudamericana". Sabe que su equipo "ligó" y que tuvo una alta dependencia, no sólo de la falta de definición del rival sino de la muy buena actuación -una vez más- de Ignacio Chicco, su arquero. Bastó que Chicco tuviese una actuación "terrenal" para que Colón sufra tres goles en su arco y pierda un partido que no sólo fue contundente en las cifras del resultado, sino también en el juego.



































