Osvaldo Mazo y Hugo Villarruel son dos símbolos de una época de oro, inolvidable para Colón. Uno llegó de Salta (Mazo), después de un Nacional que jugó para Juventud Antoniana y de la mano del Gitano Juárez. El otro, santafesino de pura cepa (Villarruel), surgido de San Cristóbal y con una calidad incomparable.


































