Uno vé a un tal Gonzalo Sosa en lo más alto de la tabla de goleadores del ya finalizado torneo chileno, con 23 anotaciones en 28 partidos y aventajando a Fernando Zampedri y Joaquín Larrivey, los máximos artilleros de las dos "U" (la Católica, campeón del torneo y la Universidad de Chile) y se pregunta quién es. La sorpresa crece cuando ese tal Gonzalo Sosa es el delantero de un equipo modesto como el Deportes Melipilla, que zafó del descenso. Y sorprende un poquito más todavía cuando la estadística indica que el 60 por ciento de los goles de ese equipo fueron convertidos, precisamente, por Gonzalo Sosa. Pero la admiración más grande se produce cuando se comprueba que ese tal Gonzalo Sosa es de la ciudad de Santa Fe y que, como le pasó a muchos otros, sufrió en carne propia aquéllo de que "nadie es profeta en su tierra". Y mordió el polvo y la bronca de recorrer un largo camino por clubes del ascenso en la Argentina, a veces no cobrando, hasta que se le dio la oportunidad de jugar, por fin, en una primera división. Y no fue en nuestro país, sino que fue en Chile. Hoy, el nombre de Gonzalo Sosa puede seguir sorprendiendo porque hay clubes grandes que preguntan por él, como ocurre con Colo Colo, y hasta quizás la chance de intentar un salto un poco más alto.


































