Como le pasó a muchos, los inicios de Emanuel Trípodi fueron más con espinas que con rosas. Momentos de un Unión en crisis en ese lejano 2003: un club y un equipo que vivían casi siempre al borde de un ataque de nervios. Entonces, ese bolso cargado de sueños futboleros se fue para el sur, con la fuerza del viento. En su tierra, logró esa tranquilidad que sólo podía darle la Comisión de Actividades Infantiles (CAI), donde incluso quedó en la historia —no sólo del club sino del fútbol de ascenso—al marcar un gol desde 100 metros: fue de arco a arco contra Atlético Rafaela.


































