Se dice habitualmente y con razón que "cuando el perro está flaco, lo que sobran son las pulgas". Y la frase viene como anillo al dedo para este momento de Unión en el campeonato. Porque además de quedarse sin gol arriba (un solo grito en ocho partidos), se empezaron a caer los soldados más experimentados que cuidan el fondo donde resiste el bueno de Santiago Mele. O sea, pensando en Munúa, el DT uruguayo se queda sin balas en la línea de fuego a la hora de disparar y sin soldados para cuidar la retaguardia. En consecuencia, en este partido caliente del domingo a la tarde en el Cilindro de Avellaneda (a las 18), además del desafío para volver a gritar un gol, estará la gran incógnita de cómo defender sin los dos jugadores más experimentados de la última línea en este plantel.




































