"Estamos sanos...", se le escuchó decir a Madelón luego del empate con Huracán. Esa es la buena noticia cuando se va a afrontar una seguidilla como esta (tres partidos clave en siete días) y ni más ni menos que una "final" con River por los octavos de Copa Argentina. River se da el lujo de poner un equipo alternativo con Lanús no exento de figuras y jugadores importantes. A Unión le costaría mucho hacerlo, por más que hay jugadores que están casi a la misma altura de los que están jugando, como puede darse con el caso de Gamba y Solari por ejemplo; o también Corvalán (podría haber ingresado el domingo si Madelón entendía que podía aliviarle el esfuerzo a Del Blanco). En este último caso, posiblemente Madelón haya pensado en no "sacrificar" a ese jugador capaz de llegar por sorpresa hasta el fondo de la cancha para meter el centro atrás, cosa que Unión hizo poco en el segundo tiempo y se repitió en centros improductivos o en pretender entrar por adentro frente a una defensa que se abroqueló muy bien, achicó espacios cerca del área y ejerció superioridad numérica en el lugar en el que decidió frenar el dominio de Unión.































