-Ufff… ¡Un montón!... Te cuento una: un día, jugando en Unión al principio de mi carrera, viene el Turco Alí, que era el capitán, y nos paga el premio por haber ganado un partido. Entonces, me voy al Banco a sacar la plata, que era mucha, y se me ocurre comprar un reloj. Yo andaba siempre caminando en ese tiempo. Me voy desde el centro a la Terminal y me compré el reloj. Llegué a Paiva y me agarró mi viejo. “¿De dónde sacaste ese reloj?”, me dice. Le expliqué que era con la plata de un premio y no me creyó… Yo creo que hasta el día de hoy no me cree que era un premio. Y tengo un millón como esas… Imaginate que hice muchos sacrificios para llegar a lo que fui y a tener una posición medianamente cómoda en la vida…