Leo Madelón adoptó en todo momento un perfil bajo frente a semejante presencia de Maradona. Cuando Diego entró a la cancha, no lo fue a saludar. Es que Unión le había preparado una serie de regalos (varios dirigentes con el síndico Jorge Molina a la cabeza se lo entregaron, entre ellos una camiseta de Unión y una pelota de tiento) y, como siempre ocurre, el ingreso de Maradona iba a estar teñido de esa particular atracción a la que se ha tenido que acostumbrar desde tiempos remotos, casi desde el mismo momento que le tocó debutar, justamente un 20 de octubre como ayer, pero de 1976. Antes del partido, junto con la mascota de Gimnasia (obviamente, un lobo), ingresó alguien con la cara gigante del Maradona actual, al estilo de la usanza de los carnavales brasileños. El estadio explotó e inexorablemente todos siguieron a ese “Maradona caretón” que antecedió el ingreso de Gimnasia y del propio Diego al campo de juego.


































