“Es un dolor muy fuerte en el menisco interno, sentí en la práctica unos pinchazos, los primeros estudios no arrojaron ruptura ni nada importante, pero consideramos que lo mejor fue parar. Nos comunicamos con el doctor Batista, que hace cinco años y medio me operó de ligamentos cruzados, pero no tiene nada que ver con esa operación. Hicimos una prueba de saltos el miércoles y creo que viene de ahí. A la noche de ese día no pude dormir y en el entrenamiento del jueves sentí mucho el dolor y salió todo esto. La verdad es que no me quiero perder ningún partido, se viene el clásico y quedan dos meses de torneo, espero que se recupere con el plasma y el ácido hialurónico que me pusieron. Sabíamos que el partido iba a ser parecido al que jugamos acá en el torneo pasado y que también empatamos. A nosotros nos costaba volver, tuvimos algunas imprecisiones al principio. Era ‘chivo’, pero se sumó”.



































