Es una cuestión deportiva, de cuidado del patrimonio y de negocio. Cuando Unión fue a buscar a Franco Fragapane, nadie “gastaba a cuenta”. Fue uno de los últimos en llegar y lo hizo como suplente de Gamba. A los pocos partidos, le tocó entrar por Aquino. Nunca más dejó su lugar de titular —salvo alguna rara excepción que confirma la regla— y entró rápidamente en sintonía. No sólo con sus compañeros sino con el técnico. Entendió a la perfección lo que debía hacer en un lugar de la cancha que exige mucha dinámica, explosión, retroceso, colaboración para defender y verticalidad para atacar.
































