Finalmente, lo que a principio de año aparecía como algo complicado, terminó con final feliz para todos en el Mundo Unión. Es que Federico Vera estaba a un puñado de meses para irse libre del Tate, tal como ocurrió con Franco Calderón. Sin embargo, primero llegó la renovación con extensión de contrato, después el blindaje "terrenal" (800.000 dólares limpios y de contado) y finalmente apareció el comprador. Cuando todos miraban hacia La Boca y Brasil, aceleró Independiente, el mensaje motivador del entrenador "rojo" fue determinante y el mismo jugador presionó para irse hacia Avellaneda, a pesar que Cascini lo siguió llamando a Sphan para que sea refuerzo xeneize. A cambio de un millón de dólares, el Tate vende el 90 y se queda con un diez por ciento de la ficha para futuras operaciones.
































