Hondo pesar causó en Unión la muerte de Julio Enrique Ávila, un delantero que llegó desde Córdoba y se convirtió en un goleador implacable y en un hombre muy querido, al punto tal que conocida la noticia del fallecimiento (a los 94 años), se decidió tributar un homenaje con el minuto de silencio que precedió a la disputa del encuentro entre el Tate y Tigre.


































