"No quería saber nada, quería estar en mi casa con mi familia. El que siempre estuvo conmigo fue mi viejo, me dijo que si me quería volver no pasaba nada, pero que esperara hasta el final del año porque estaba en el colegio secundario y había que hacer un lío bárbaro de papeles. Ese fue el momento en el que me convocaron para el plantel de reserva en Unión y eso me cambió la cabeza. Pero es verdad: quería largar el fútbol y volverme a mi casa". Estas palabras fueron las que Zenón, con lágrimas en los ojos, dijo en el estadio Metropolitano de Barranquilla, aquella noche de la brillante actuación de Unión por la Sudamericana ante Junior, cuando cambiaba el dolor de aquéllos tiempos en los que se quería volver a Corrientes, por la alegría de esa victoria y del golazo que aportó.





































