"Hay que agradecerle a San Mele", le dijo Emanuel Brítez a El Litoral en la histórica e inolvidable noche de Barranquilla. Y esto de convertirse en figura se ha convertido, para Mele (7), en una cotidianeidad que, quizás, no debería ser vista como algo natural, más allá de que nadie discute lo bueno de tener a un arquero que salva partidos. Quizás Mele haya cometido una imprudencia al salir en forma tan alocada -desaforada podría decirse- a tirarse a los pies de un jugador muy rápido como Aliendro para cometerle el penal, cuando el partido estaba 1 a 0 y en la jugada previa le había tapado en el primer palo un remate al Pulga Rodríguez.


































