El Barracas Central de “Chiqui” Tapia, algo así como el Arsenal de Sarandí “Millennials” de la Familia Grondona en los ‘90, se cruza en el camino del más lindo sueño de Unión en los últimos tiempos: clasificar de la mano de Leo a los mata-mata y soñar con pasar tres fases para jugar una final de AFA en Primera División, algo que no ocurre desde ese caluroso diciembre de 1979.




































