El veranito de Unión llegó antes que el veranito de San Juan. Hace rato que Unión decidió “quemar” lo que no servía, ahuyentó las malas energías y empezó de cero. Tocó fondo, como nunca, ese día del 0-2 con Sarmiento de Junín. Parecía, aunque faltaba mucho, tener el destino marcado. Encima, el porrazo de la Copa Argentina. Y el quilombo político, las balas de gomas, las corridas, las amenazas y las balas que ocultaron.




































