"¡Paragua...! Entrá y ganá el partido". El grito sonó a orden. O quizás a ruego. Fue de Claudio Corvalán, el capitán que momentáneamente está relegado al banco de suplentes. Unión perdía un partido muy duro contra Vélez. Pero iba e iba. Si algo no le faltaba al equipo de Munúa, era convicción y fortaleza anímica para seguir intentando. Si de algo estaban convencidos, era de que había que vender muy cara la derrota. El destino los había puesto frente a un gran desafío: dar vuelta un partido que le era esquivo en el resultado, frente a su gente y con la necesidad de lograr una victoria que consolide la muy buena ubicación en la tabla de posiciones y fortalezca las aspiraciones de entrar en la Sudamericana. En ese contexto, Gustavo Munúa llamó a Junior Marabel y le tiró la responsabilidad, en su debut, de ayudar a concretar lo que nunca se había conseguido: pasar de perdedor a ganador. "Fue un día soñado, que esperé muchísimo. Corvalán fue el que me gritó: 'Paragua, entrá y ganá el partido'... Me lo dijo en serio (risas)... Fue uno de los días más esperados por todo lo que estaba pasando, porque los papeles no llegaban y un día antes del partido, por fin llegaron y pude debutar en Unión", cuenta este paraguayo que a los 24 años sueña con jugar muy pronto en Europa y visitó Cable y Diario para ser uno más en la mesa de Café con Fútbol.



































