En forma de ruidosa procesión, dirigentes y seguidores de Luis Spahn avanzaron desde la Rural hacia el club a puro grito de celebración. Eran las 20.25 y ya los cómputos finales – muy demorados por la cantidad histórica de votantes y por la marcada paridad en las cifras – se habían conocido de manera oficial. Unos minutos antes, Pipo Desvaux se había acercado al club y esperaba la llegada del presidente reelecto. En la cara de Pipo había una lógica tristeza por el resultado, pero en el fondo estaba la convicción de haber hecho una buena elección y de haber peleado palmo a palmo con el oficialismo. Sabe que hizo todo lo que había que hacer, que fue su primera incursión en la política del club y que todavía tiene un camino por recorrer. En varias ocasiones se lo escuchó decir: “Ahora hay que apoyar”. Ingresó a la sede, acompañado por Trento, Winkelman, Castiglioni, Hoffman, Román y varios de los integrantes de la lista, a la espera del arribo de Luis Spahn, que se produjo minutos más tarde.


































