Jugó mal Unión en Santiago del Estero. Y perdió bien por más que el trámite del partido fue extremadamente parejo. Y aquí es donde debería imperar aquella máxima del fútbol que dice que “si un partido no se puede ganar, tampoco hay que perderlo”. Pero llegó una jugada sobre un costado, un foul, un centro al lugar que se sabía perfectamente que iba a venir (a la altura del segundo palo) y el cabezazo de Michael Santos para darle la victoria y la ráfaga de aire que Lucas Pusineri necesitaba luego de un mal comienzo de su equipo.



































