El balance de Madelón es positivo más allá de la derrota como local ante Gimnasia y de esa ilusión que todos tenían (la gente y el plantel también) de aprovechar una llave que parecía más accesible por la ausencia de grandes y porque Unión iba a jugar todos los partidos de local hasta la final. Pero es imposible soslayar y dejar de lado el punto de partido. Cuando Spahn lo fue a buscar a Madelón, lo hizo por dos motivos: 1) para que le brinde un espaldarazo de cara a las elecciones; 2) porque el equipo estaba muy apremiado por la tabla anual y el descenso era un peligro cierto. Y ya desde aquel partido en San Nicolás, cuando eliminó a Rosario Central (el mejor equipo del año) en la Copa Argentina, se notaba que Unión estaba en la etapa del cambio. Y así se dio:


































