No importa cuál fuera el día que la AFA designara para Newell’s-Unión, lo que estaba claro es que la “Lepra” quería imponer el pedido de localía vinculado al horario del partido contra el Tatengue. En consecuencia, se priorizó jugar “sí o sí de noche”. ¿El motivo?: entre otras falencias, el staff técnico que encabeza de emergencia Lucas Bernardi se dio cuenta que Newell’s no está para nada bien físicamente. Y como uno de los méritos del equipo de Madelón es el “pressing” y el aspecto físico, la idea fue evitar el calor e intentar equiparar las cargas. “Si jugamos a la tarde, Unión nos mata corriendo”, deslizaron.

































