El gesto de dolor de Diego Polenta fue claro y contundente en ese choque frontal con el delantero del Fluminense de Brasil en el 15 de Abril. Es más, ni bien chocó, empezó a pedir el cambio, haciendo la típica señal con sus dos manos, en dirección al banco de suplentes donde estaba su compatriota Gustavo Munúa. Luego, al observar lo inflamada de su rodilla, muchos pensaron lo peor. Los estudios descartaron cualquier miedo y riesgo mayor; pero igualmente el efecto post golpazo sigue. "La verdad, le sigue doliendo mucho, creo que está casi afuera del partido con el Junior este jueves en Barranquilla", confiaron a El Litoral.




































