El final de 2022 dejaba algunas cuestiones por resolver en Unión. Por un lado, el mentado salto de calidad, luego de la buena Copa Sudamericana realizada en ese año, obligaba a intentar, al menos, mantener ese "status quo". Por el otro, los resultados de la segunda parte del año no sólo empobrecían el promedio sino que también provocaba cierta inestabilidad sobre la figura del entrenador, que por ese entonces era un Gustavo Munúa que ya había superado su mejor momento y luchaba contra el descreimiento y los malos resultados.

































